viernes
la casa del señor estaba siempre bordeando agua y humedad. había tardes enteras en las que pasaba cortando hojas del rollo de pepel secante y tapeaba uno por uno los desagues. un día atendió el teléfono y salía una voz que por ahí decía señor su casa está toda humeda y mojada
señor su casa está toda humeda y
mojada
señor
su casa
está
toda hu
medaymojada.
quiso escucharlo tantas veces que olvidó su mano posada en la pared. entonces empezó a petrificarse y sus ojos sólo podían estar hacia abajo y su cuerpo grotesco y rígido se sumergió en una blandez infrenable. a veces, los vecinos en el ascensor comentan que él se había convertido en Tristeza que es una piedra preciosa que cada tanto sangra e ilumina todo Florestown
en la madrugada
celeste
y los transeúntes se detienen ante el 4to piso sosegados recuerdan el peluche faltante en la infancia que es lo mismo que todo lo que falta
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