viernes

SOMO NOSOTRO

nunca prometo cosas tan fehacientemente como estas
te llevaría al tropitango
en un manifiesto egoísta y así podría
bailar re turra y diosa
como en casa
sobre ese campo de fuerza
que a veces
somos nosotros


la casa del señor estaba siempre bordeando agua y humedad. había tardes enteras en las que pasaba cortando hojas del rollo de pepel secante y tapeaba uno por uno los desagues. un día atendió el teléfono y salía una voz que por ahí decía señor su casa está toda humeda y mojada 

señor su casa está toda humeda y 
mojada 
señor 
su casa 
está 
toda hu
medaymojada. 

quiso escucharlo tantas veces que olvidó su mano posada en la pared. entonces empezó a petrificarse y sus ojos sólo podían estar hacia abajo y su cuerpo grotesco y rígido se sumergió en una blandez infrenable. a veces, los vecinos en el ascensor comentan que él se había convertido en Tristeza que es una piedra preciosa que cada tanto sangra e ilumina todo Florestown

en la madrugada
celeste
y los transeúntes se detienen ante el 4to piso sosegados recuerdan el peluche faltante en la infancia que es lo mismo que todo lo que falta

jueves

UN HOMBRE ES UNA MACROESTRUCTURA A VECES
con puños cerrados y temblante respirar
da la espalda
frente a la pared deja caer dos gotas minúsculas
que se absorben al instante por ese imposible campo dérmico
sobre el que rutean
uno espera que un hombre gigante llore un río pero sólo hila finito
áspera piel blanca con rastros de acné y fría
como una gran Polonia
que habita
en él
se esconde, golpea la frente inmensa al empapelado
y esboza
estoy
acabado