Se perdió el control remoto. Cualquier cosa, hasta que una hormiga se suicide, hace sentir a mi mamá que la muerte está cerca, que nos engualicharon, que tenemos mal de ojo, que se re pudrió. El control remoto no era excusa, era la existencia. A mi me costó más tiempo escribir mis poemas que originar un extravío. Piensa, creo yo, que me deslizo sobre la desgracia con facilidad, estirando las patas. Pero ella no lo ve, tampoco importa. Ahí lo encontró, otra vez: "No lo puedo creer, estaba acá. Estamos engualichadas, la vida es una mierda."
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